¿Y el día de los hombres pa’ cuándo?

Susana Perez

Susana Perez

Liderazgo emocional en femenino
Asociación Mujeres 8 de marzo
Susana Perez

Llega el 8 de marzo y oímos decir: «¿cuándo habrá un día de los hombres?».  Desde 1975 este día conmemora la lucha de la mujer por la igualdad de oportunidades y la participación en la sociedad y en su desarrollo como persona. Se recuerda que en 1911 en la fábrica de camisas Triangle de Nueva York, 123 mujeres y 23 hombres murieron al declararse un incendio y estar encerradas en la empresa. Pero como el día de la mujer, hay hasta 141 días repartidos en todo el año que son referencia de situaciones de minorías, discriminatorias, en riesgo. Con estos días se trata de sensibilizar, concienciar, llamar la atención y señalar que existe un problema sin resolver.

Mientras existan desigualdades entre hombres y mujeres, muertes por violencia de género, las adolescentes pidan protección contra sus exnovios, el desarrollo profesional no sea equitativo, exista el techo de cristal, y no haya corresponsabilidad en las familias… mientras esto ocurra, la sociedad necesita un día de la mujer.

Pero, ¿vamos a quedarnos ahí celebrando el 8 de marzo, mientras la mitad del mundo se pregunta por qué ellos no tienen su día? Mi respuesta es siempre, ojala en 2020 no sea necesario celebrarlo. Yo no quiero ser protagonista de ningún día, eso significará que la igualdad es efectiva. Podemos maldecir a los que no cumplen… pero y que ocurre con los hombres que quieren la igualdad con sus parejas o con sus hijas? Que respetan, que corresponsabilizan,  ellos son los nuevos hombres, las nuevas masculinidades. Ellos representan la inclusión y con ellos llegará el día que no necesitemos un 8 de marzo.

Existen diversos movimientos en el mundo en este aspecto: «He for she» es una campaña que promueve la igualdad desde el hombre, como vamos a olvidar el discurso de la actriz Emma Watson presentando la campaña en 2015, MenEngage, MenCare, en España tenemos la campaña 365 donde los hombres asumen compromisos por la igualdad 365 días al año. También libros de referencia como Nuevos hombres buenos de Ritxar Bacete donde se explica el viaje del hombre en la transformación de la mujer hacia un mundo igualitario. Ritxar explica el concepto de la nueva masculinidad, el momento de crear un nuevo hombre que supere el machismo y tenga un modelo de diversidad, justicia, equidad, diálogo y paz.

La inteligencia emocional como base para construir en igualdad

Muchos hombres con los que hablo me dicen que se sienten perdidos, saben que es lo que quieren y es que sus hijas no sufran desigualdades, agresiones.. Pero ¿y el cómo? Yo respondo siempre igual, Inteligencia Emocional, ahí tienes la respuesta. Necesitamos hombres que sean inteligentes, muy inteligentes… en emociones.

De los componentes de la inteligencia emocional, la empatía es la característica más importante para la igualdad. Desde la empatía somos capaces de ponernos en el lugar de los demás y fomentar conductas compasivas, que nos llevan a la acción. Nuestras neuronas espejo y la plasticidad neuronal hacen que las personas que se han desarrollado en un ambiento saludable y seguro, comprendan el dolor y sufrimiento ajenos como algo propio, igual que cuando olemos la tierra mojada o el césped después de cortarlo.

En las pasadas navidades, nos azotó la noticia de la muerte violenta de Laura Luelmo. “Silencioso, frío, sin gesto de arrepentimiento” asi describía un artículo que leí un 23 de diciembre sobre el asesino. Ese hombre no tenía empatía ninguna, no pudo sentir el dolor y sufrimiento pues en su cerebro las neuronas espejo no le indicaban que la persona sufría, solo pensaba en satisfacer sus necesidades. Todos los días su recuerdo, me fortalece a seguir trabajando por la igualdad y como corredora que soy, su caso como tantos otros me llegó al alma.

No podemos quedarnos en el “eso es lo que hay, así me criaron”. Se ha demostrado que nuestro cerebro es flexible y nuestros circuitos neuronales se adaptan, aprenden y evoluciona. El nuevo hombre es aquel que escucha sus emociones, a los que les rodean, cuida de las personas, entrena la empatía y la compasión, respira profundamente, conecta consigo mismo, ayuda, comparte, sonríe, reconoce, pide perdón, coopera.. El lenguaje también es determinante, al verbalizar ponemos en palabras nuestros pensamientos y emociones. Decir que sí, decir que no, decir perdón, decir te amo..

Un nuevo camino hacia la igualdad

La importancia de las emociones y la inteligencia emocional la refleja muy bien Ritxar Bacete en su libro: “Ser hombres cuidadores nos brinda la posibilidad única de transformar identidades desconectadas en el ámbito emocional en espacios fértiles para el desarrollo de la empatía, como renovado icono de masculinidad y señal inequívoca de la transformación del paradigma de ser hombre que estamos viviendo porque la violencia genera violencia pero los cuidados generan relaciones de paz.”

En las empresas también se necesitan estos nuevos hombres que sean generosos, empáticos, colaboradores, comunicativos. El jefe antiguo con estilo dictador ha dado paso al hombre inclusivo, que escucha su intuición y sus emociones. Y así tendremos organizaciones con empleados más satisfechos, productivos y que trabajan en equipo.

Emociones-familia-hombre-empresa… los lazos se estrechan y ya nadie discute que existan diferentes facetas de una misma persona, son todas una. De esta forma transformamos nuestra generación y somos el ejemplo para la generación siguiente. Porque no solo son las niñas que ven a sus padres compartir responsabilidades y se empoderan, también los niños lo observan y asumen la igualdad como algo de base.

Estamos en 2019. Hace un año se inició un nuevo camino en la igualdad, la cuarta ola. Sin embargo, a pesar de la conciencia y la visibilización, el problema sigue y sigue. Cambiar conciencias a los cincuenta es complicado, a los cuarenta, difícil; y a los treinta, y a los veinte…. Y ¿por qué no empezar desde los cinco añitos a trabajar en la emoción, la empatía y la igualdad? A esas edades son como esponjas, son como animalitos: “Dani antes de ir al colegio haz la cama, Sara por la noche hay que preparar la ropa… “y ellos lo interiorizan y ya no pueden ni ir al colegio sin hacer la cama, ni irse a dormir sin preparar la ropa.

Por eso, nosotros hombres y mujeres todos juntos construiremos la sociedad de hoy y del futuro. Es nuestra responsabilidad, y así, llegará el día que no sea necesario un 8 de marzo y ya nadie dirá ¿y el día de los hombres pa’ cuándo?

Referencias:

Bacete, R. (2017). Nuevos hombres buenos. La masculinidad en la era del feminismo. España: Peninsula.

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