Educación emocional, la asignatura pendiente

¿Qué es la inteligencia emocional?

Hablar de inteligencia emocional implica hablar del funcionamiento de todo nuestro cerebro. Durante siglos nuestras emociones han sido relegadas a un segundo lugar, pero gracias a los descubrimientos de la neurociencia de las últimas décadas, han pasado a ocupar el sitio que les corresponde.

Ahora sabemos que la emoción interfiere con la razón y que la razón modifica a la emoción, no se pueden separar. Gracias a la plasticidad del cerebro, las conexiones entre las neuronas están continuamente modificándose, en base a nuestras experiencias, sentimientos, pensamientos, emociones… y desde el nacimiento hasta la vejez, podemos continuamente aprender y desaprender. Sabemos por tanto, que nuestras emociones son moldeables, que nuestra inteligencia es emocional y que podemos educarla con las prácticas adecuadas.

Para conocer exactamente qué es la inteligencia emocional debemos acudir a las definiciones que nos dan los grandes expertos en este campo, como Daniel Goleman (1995):

La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer, aceptar y canalizar nuestras emociones para dirigir nuestras conductas a objetivos deseados, lograrlos y compartirlos con los demás».

Un niño que posee habilidades para gestionar sus emociones no solo obtendrá mejores resultados académicos sino que estará mejor preparado para el mundo laboral. Se trata de desarrollar habilidades para la vida, que complementen el desarrollo cognitivo.

¿Sabemos distinguir las emociones?

Las emociones son el núcleo sobre el que se construyen las relaciones y se toman las decisiones.

El primer paso para poder gestionar las emociones, es identificarlas. En el momento que elevamos una emoción al plano cognitivo, es decir nos hacemos conscientes de ella, podemos gestionarla y modificar el comportamiento de forma consciente y racional, para que seamos nosotros mismos los que elijamos cómo queremos actuar y comportarnos.

Esto es tremendamente útil a la hora de decidir cómo queremos y dejamos que nos afecten las emociones negativas a nuestro mundo interior para que aquellas emociones negativas, tengan la menor duración e impacto sobre nosotros y nuestro entorno.

Rafael Bisquerra, en su libro Universo de Emociones, distingue más de trescientas emociones. La ciencia ha podido demostrar a través de resonancias magnéticas nucleares, que cuando damos el nombre exacto a una emoción negativa, la zona del cerebro afectada deja de iluminarse con tanta intensidad, es decir, se reduce su impacto cognitivo.

Las escuelas como lugar donde se forman las generaciones que liderarán el planeta

Según Eduardo Punset, tres grandes errores caracterizan la educación que reciben nuestros hijos. Dos de ellas nos las ha enseñado la neurociencia. La primera es que la razón no sirve de nada sin la emoción y que el cerebro es un órgano tremendamente complejo pero enormemente plástico. El segundo error del sistema educativo es no aceptar que los maestros han de lidiar con la diversidad cultural que existe en las aulas pero también con aquello que les une y tienen en común: las emociones. El tercer error es la jerarquización de las asignaturas, que arrastramos de siglos pasados.

Hoy en día es perjudicial colocar en el último lugar las materias creativas y artísticas. En muchos de los curriculums escolares actuales, todavía no se incluye formación en habilidades sociales y emocionales.

Un paso adelante en la educación sería integrar al menos una hora a la semana, al igual que otras materias, educación emocional, que incluya las siguientes áreas (R. Diekstra):

  1. Aprender a percibir y gestionar tus propias emociones
  2. Aprender a construir y mantener relaciones
  3. Cómo tomar decisiones responsables y éticas
  4. Aprender a ponerse en lugar del otro, es decir, empatía.

Algunos padres creen que lo importante es enseñar a los niños a ser competitivos y a ganar, y pueden pensar que enseñarles a ser justos y compasivos, les puede hacer más vulnerables. Pero precisamente, el hecho de tener más habilidades sociales, les va a ayudar a encontrar su camino y tener éxito de una forma ética y responsable con su entorno.

Cada euro invertido en este tipo de educación se recupera triplicado porque su aplicación conlleva menos conductas delictivas, menos alteraciones en las clases, y un rendimiento académico mayor.

Beneficios del aprendizaje social y emocional

Un niño con habilidades sociales y emocionales sabe enfrentarse de forma ética y eficaz a los conflictos y sabe distinguir que hay conflictos que no se pueden resolver, para que emociones como el enfado, la frustración y la ira no interfieran en su comportamiento. También son capaces de enfrentarse a problemas afectivos graves y resolverlos en menor tiempo (ansiedad, depresión, trastornos alimenticios, tendencias suicidas, etc).

Los beneficios del aprendizaje social y emocional en las escuelas han sido demostrados en siete ámbitos relevantes:

  1. Desarrollo de habilidades sociales
  2. Reducción de comportamientos antisociales
  3. Disminución del abuso de drogas
  4. Incremento de la autoimagen positiva
  5. Aumento del éxito académico
  6. Mejor salud mental
  7. Aumento de comportamientos pro sociales

Los niños que reciben educación emocional tienen la capacidad para establecer sus propias metas y saben qué hacer para conseguirlas. Así mismo, también son capaces de regular sus propias emociones con técnicas muy sencillas de forma que les permita tomar las decisiones más acertadas y beneficiosas para ellos y su entorno.

¿Estás preparado/a para ayudarles?

Referencias:

Boyatzis, R. E., Goleman, D., & Rhee, K. (2000). Clustering competence in emotional intelligence: Insights from the Emotional Competence Inventory (ECI). Handbook of emotional intelligence99(6), 343-362.

Diekstra, R. F., & Gravesteijn, C. (2008). Effectiveness of school-based social and emotional education programmes worldwide. Social and emotional education: An international analysis, 255-312.

Punset, E. (2010). El alma está en el cerebro. Aguilar.

3 thoughts on “Educación emocional, la asignatura pendiente”

  1. Un resumen de la inteligencia emocional muy pedagógico y unas reflexiones sobre la educación que no puede dejar indiferente a ningún padre. Muy muy bueno el artículo.

  2. 🙂

    Esta genial tu redaccion y hay demasiadas informacion que no sabia
    que me has enseñado, esta genial.. te queria reconocer el periodo que dedicaste, con unas infinitas gracias, por
    instruir a personas como yo jejeje.

    Besos, saludos

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